Si, “Amo el arte”. Esta frase es el título de una nota que apareciera en el número 2 de la Revista Pi (una revista de publicación regional que lleva el nombre de la letra griega) a la artista plástica correntina Chela Gómez Morilla.
Elsa Elena Gómez Morilla, Chela, cuenta en esa nota, partes de su vida personal y como artista plástica. Dice que nació en la ciudad de Concordia, en la vecina provincia de Entre Ríos, pero que de muy pequeña vino a vivir con sus padres y su hermano a la “República del Taragüi”, “lugar donde creció, formó su vida y eligió para quedarse”.
En la nota se destaca la cantidad de obras realizadas (un total de 1.251 cuadros), que se exhiben en reconocidos salones de arte, se lucen en la pared de alguna casa o forman parte de su colección personal.
Cuando le preguntan el porqué eligió el óleo y la acuarela como técnicas ella responde:
“La verdad que pasé por muchas técnicas en todo mi trayecto. Mucho tiempo hice retratos, después trabajé pasteles, trabajé muchas corrientes, hice muchos murales y varias cosas más…pero me quedé con estas dos (óleo y acuarela). En la acuarela está la transparencia, la fragilidad de todo ese fluir del color, porque ahí ves cómo se transparenta lo de atrás, es decir, el fondo del papel tiene que ser a su vez transparencia de la pintura. Sin embargo, en el óleo no; contrapuesto, refleja todo lo fuerte que somos, toda esa fuerza del óleo que está dada por la espátula.
Le preguntan luego… ¿Entonces eligió estas técnicas porque constituyen un antagonismo perfecto?
“Claro, en uno está la fuerza y yo me veo así, y en el otro me veo en esa acuarela frágil. Es un juego de sensaciones. Es una forma de expresar la predisposición y el estado de ánimo, en un momento quiero ser acuarela, me pongo a hacer acuarela y disfruto haciéndola, pero la acuarela requiere de toda una atmósfera, la mesa tiene que estar limpia, todo tiene que ser impecable. En cambio el óleo es aceite, es más sucio y está en otro lugar. Pero dentro de un mismo taller, juego con esas dos tendencias, con características totalmente diferentes, y eso me encanta.
Cuando le hacen referirse a su mejor momento ella responde:
“De toda la trayectoria que hice, el culminar de esta carrera -si se puede decir así- fue lo que logré en diciembre de 2007, cuando en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia, me otorgaron la medalla de oro ”Lorenzo il Magnífico”. Ese es un logro importantísimo para mi carrera y creo que fue el momento más fuerte. Ahí tuve la sensación que me venía de adentro, difícil de explicar, muy única que no se me había planteado antes.”
Chela Gómez Morilla es una muy buena exponente del arte correntino. Una persona que quieren que se la reconozca”simplemente tal cual soy, una persona muy sencilla, muy simple, que ama la vida, que ama el color y nada más.”
La simpleza de los grandes….